
Muchos niños del municipio de Mama solo conocen a sus papás por medio de videollamadas. Por las necesidades económicas, migran al extranjero y mandan dinero, según la Asociación Civil Ajxíimbalo’on
“La situación del migrante es más difícil de lo que se puede pensar, muchas veces hasta grave y doloroso para sus familias. Por ejemplo, una de las partes que pocas veces se ve, pero es real, en algunas escuelas del municipio de Mama ya no se festeja el Día del Padre porque se convertía en momentos de tristeza más que de felicidad”.
Así lo informó Ioana Navarrete Pellicer, cofundadora y codirectora de la Asociación Civil Ajxíimbalo’on, cuya traducción del maya al español significa “somos caminantes”.
“Lo que nosotros proponemos como apoyo a las familias y los mismos migrantes, es que la comunidad, así como se junta para cuestiones de fiestas del pueblo, asuntos urgentes, como un velorio o una enfermedad, también atiendan esta situación como comunidad”, añadió la experta.
Ioana Navarrete junto con su compañero Augusto M. Fagundes Oliveira, también cofundador y codirector de esta agrupación, ofrecieron ayer sábado una plática sobre “Migraciones y Retornos”, en el Instituto Municipal para el Fortalecimiento de la Cultura Maya, donde también abordaron otros temas relacionados con los migrantes, en especial de aquellos que trabajan en el extranjero para sostener a sus familias.
Al compartir su visión sobre la movilidad humana y su impacto en los migrantes que retornan a Yucatán, destacaron la importancia de concienciar a la comunidad sobre las realidades de la migración y las consecuencias que conlleva.
“En Ajxíimbalo’on nos enfocamos en los migrantes que regresan a Yucatán, especialmente de aquellos de comunidades originarias. Actualmente, estamos trabajando en Mama, cerca de Peto, donde la migración es una realidad palpable”, explica la cofundadora.
La organización busca visibilizar que la migración no se limita a cruzar fronteras, sino que implica movimientos entre pueblos y ciudades y también en lo referente a las familias de los migrantes.
Ioana Navarrete abordó las graves consecuencias que la migración tiene en las familias.
“Más del 90% de quienes migran en Yucatán son hombres, no las mujeres como en otros estados. Esto ocasiona una ausencia significativa en la vida de los niños y jóvenes, quienes sufren de introversión, problemas de conducta y, a veces, depresión”, señaló la especialista.
“Los jóvenes a menudo no conocen a sus padres, quienes se van por períodos prolongados, a veces de 10 a 15 años. La comunicación se limita a videollamadas, lo que no es suficiente para mantener un vínculo saludable. Esta es una de las consecuencias principales, la ausencia en las familias”, recalcó.
Nuevos roles: Proveedoras del cariño y jefas
La especialista subrayó que las mujeres asumen nuevos roles y se convierten en proveedoras del cariño, la atención, y las jefas de familia, lo que genera un reajuste en la dinámica familiar al regreso del migrante. Como parte de su labor en los círculos de diálogo participativo, ha platicado con muchos jóvenes acerca de sus realidades.
“Lo que hemos visto es que estos chicos no conocen a sus padres. Antes se podía ir y venir, entonces venían estaban con la mujer, la dejaban embarazada y decían, ‘Chin, ya está embarazada, me tengo que ir otra vez a conseguir más dinero para este nuevo bebé’”.
“Entonces, se van y el niño nace cuando ya no está el papá y éste por cómo están las cosas ya no puede regresar o deciden no regresar. Esto es muy frecuente, los migrantes de ahora se van de 10 a 15 años. Por supuesto que su relación con los jóvenes es por videollamada”.
Aunque no manejan estadísticas por ser una organización que se fundó hace poco más de un año, se estima que “dentro de un grupo de 80 personas, podría decir que 60 son del caso de que se van y no regresan al menos no pronto, y es grave, sobre todo porque dejan en el abandono acá a la familia, no en el plano económico, pero sí en el plano psicosocial”, reveló Ioana Navarrete.
“En el mejor de los casos, porque a veces los padres ya ni regresan, es que siguen en comunicación y siguen apoyando a la familia. Gracias a ellos (las familias) pueden tener una casita mejor o pueden poner un negocio. Hay la figura pero por videoconferencia. Que no es lo mismo. Entonces, la madre tiene toda esa carga”.
Suspensión de festejo
Fagundes Oliveira, de origen brasileño, quien desde hace siete años es residente mexicano, explicó que gran parte de esta información la recaban en Mama, el primer municipio donde comenzaron a trabajar, gracias a Eduardo Chablé May, quien es coordinador de la mesa asesora de esta agrupación y originario de esa localidad.
“La situación en este municipio donde muchos de sus habitantes son migrantes, es tan grave que en algunas escuelas decidieron suspender la celebración del Día del Padre, porque se convertía en motivo de tristeza más que de felicidad, aunque esperamos que este año lo volvamos a retomar”, detalló.
Entre otras de sus experiencias relató que en una ocasión pidieron a los niños que dibujen qué es lo que más los hace felices, y algo que les marcó fue el dibujo de una computadora con una enorme sonrisa en la pantalla, y al preguntarle al menor porqué su equipo de cómputo es lo que más lo hace feliz, respondió: “porque es con la que hablo con mi papá”.
“Son situaciones que para muchos pasa inadvertido, pero afecta y muchas veces de manera grave a numerosas familias de los migrantes, ¿Y quién apoya a las madres en esos casos? Esa es la cosa, quién apoya a esos niños que crecen muchas veces solo con sus mamás, aunque el papá está mandando dinero, también las mamás están haciendo varias cosas a la vez y los niños quedan en manos de los abuelos, que ya están grandes”, planteó.
Una de las opciones de ayuda inmediata de Ajxíimbalo’on son el diálogo.
“Hacemos círculos de diálogo en la comunidad para hacer consciente que esto va a pasar, que están regresando los migrantes y lo hacen de manera forzada, no por estar planeado no están haciendo su ‘guardadito’ para regresar y ya no van a poder volver a Estados Unidos para seguir trabajando, es algo que ya algunos están enfrentando”, manifestó.
Unión
Ioana Navarrete insistió en que la comunidad se una para apoyar a las familias afectadas por la migración.
“Estamos organizando círculos de diálogo para concienciar sobre el retorno forzado de los migrantes. Es fundamental que la comunidad reconozca que la falta de remesas afectará a todos”, afirmó.
“Queremos que la comunidad se organice no solo para eventos festivos, sino también para atender las necesidades de las familias que sufren por la ausencia de sus seres queridos. La migración es un fenómeno global que nos afecta a todos”, remarcó.
Ajxíimbalo’on ayuda a familias sobre el tema de la migración de los padres.
Enfoque
Ioana Navarrete Pellicer, cofundadora y codirectora de la Asociación Civil, explicó “nos enfocamos en los migrantes que regresan a Yucatán, especialmente de aquellos de comunidades originarias. Actualmente, estamos trabajando en Mama, cerca de Peto, donde la migración es una realidad palpable”, explica la cofundadora.
Visibilización
La organización busca visibilizar que la migración no se limita a cruzar fronteras, sino que implica movimientos entre pueblos y ciudades.
Regreso forzoso
Augusto Fagundes Oliveira, cofundador y codirector, dijo que hacen “círculos de diálogo (en Mama) para hacer conciencia que están regresando los migrantes y lo hacen de manera forzada, no por estar planeado, no están haciendo su ‘guardadito’ para regresar y ya no van a poder volver a Estados Unidos”.
David Domínguez Massa, reportero de la Agencia Informativa Megamedia- Tiene 41 años de trayectoria periodística, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2000. Premio Nacional de Periodismo en 2006, se especializa en temas de política, gobierno y electorales.
Por Juan Manuel Contreras
Mérida, Yucatán 11 de Julio de 2025
(Versión original)
En el municipio de Mama, al sur de Yucatán, un grupo de cinco personas se ha dado a la tarea de atender el regreso forzado de migrantes yucatecos desde Estados Unidos. A través de la asociación civil Somos Caminantes, o Ajxíimbalo’on en lengua maya, Ioana Navarrete Pellicer y Augusto Fagundes Oliveira impulsan un proyecto comunitario que busca generar redes de apoyo para quienes vuelven tras años; o décadas de ausencia.
“Fundamos esta asociación porque en Yucatán no había organizaciones que atendieran la migración desde una perspectiva integral, ni para quienes llegan, ni para quienes regresan”, explicó Navarrete, quien durante 25 años trabajó como diplomática en los consulados de México en EE.UU., dedicada a la protección de connacionales.
Aunque Somos Caminantes fue registrada formalmente hace nueve meses, el trabajo en campo comenzó desde hace un año, teniendo como proyecto piloto a la comunidad de Mama, donde actualmente colaboran con un grupo de 40 personas.
“Lo que buscamos es ayudar a la comunidad a prepararse para recibir a quienes regresan en condiciones muy distintas a las que se fueron”, señaló. “Muchos volverán deportados, quebrados emocionalmente, sin un plan, sin trabajo y con el peso de haber perdido su rol como sostén económico”.
La asociación, detalló, impulsa lo que llaman “diálogos comunitarios”, en los que habitantes locales identifican los retos que enfrentarán y proponen soluciones colectivas. “Nuestro objetivo no es imponer respuestas, sino facilitar espacios para que la misma comunidad encuentre cómo reorganizarse ante los cambios que vienen”, expuso la activista.
Una de las preocupaciones más frecuentes, dijo, es el vacío económico que dejarán las remesas. “¿Qué va a pasar con los tratamientos médicos que pagaban? ¿Con la colegiatura de los hijos en escuelas privadas? ¿Con la alimentación diaria?”, preguntó Navarrete; y aclaró que la angustia también es emocional y psicológica.
En Yucatán, la migración ha sido predominantemente masculina. Esto, añadió, ha reconfigurado los roles familiares con mujeres que asumieron el liderazgo del hogar, hijos que crecieron sin contacto con sus padres y jóvenes que no conocen más que una relación a distancia con ellos.
“Muchos niños solo conocen a sus padres por videollamada. Algunos fueron bebés cuando se fueron y ahora son adolescentes que se preguntan: ‘¿Quién es ese señor que regresa?’”, expresó Ioana Navarrete. En esos casos, precisó, se espera un choque generacional y cultural que puede desestabilizar aún más la dinámica familiar.
Además, alertó sobre la posibilidad de que algunos jóvenes repatriados traigan consigo influencias de pandillas o experiencias de encierro en centros de detención, lo que podría generar miedo o rechazo en las comunidades receptoras.
“Queremos desmontar esa idea de que el diferente es una amenaza. Si se les recibe con apertura y acompañamiento, su experiencia también puede enriquecer a la comunidad”, dijo.
La fundadora de Somos Caminantes advirtió que ni el gobierno estatal ni el federal están preparados para enfrentar el inminente aumento en las deportaciones.
“El único programa que sabemos que atiende esta situación es el de Indemaya, y aunque hay gente muy capaz, no cuentan con los recursos humanos ni económicos suficientes”, lamentó.
La situación actual en Estados Unidos, reiteró, es mucho más grave que en otros periodos, incluso más que durante el primer mandato de Donald Trump. “Estamos viendo una política abiertamente xenofóbica y racista. Usan la ley como quieren, no de forma legal, sino para deshacerse de los extranjeros”, denunció.
Con su trabajo en Mama, Somos Caminantes busca recobrar el espíritu comunitario no solo para eventos como funerales o fiestas religiosas, sino para enfrentar un fenómeno que marcará el presente y futuro de muchas familias.
“Todos somos caminantes”, concluyó Navarrete. “Migrar es andar, buscar una vida mejor. Y si hoy toca regresar, lo menos que podemos hacer es recibir con dignidad a quienes vuelven”.
(Versión modificada en internet
https://24horasyucatan.mx/2025/07/11/bajan-las-remesas-enviadas-a-yucatan/ )
